viernes, 11 de febrero de 2011

Necrofilia


Debe ser otro más de mis malos hábitos, quizás el peor, pero es que su confesión me libera de los remordimientos y fantasmas nocturnos que emergen para reprocharlos. Sin embargo, por alguna razón exhumar cuerpos resulta erótico sin darme cuenta. Despierto hoy a las 4 de la tarde: hago un acto de contrición por este pensamiento en circuito. No me dejas, un recuerdo se cuela por la ventana descuidada de mis sentidos como polizón de esta encrucijada.

Sangre agolpada en la frente, torrente inveterado de deseo, instinto e imágenes…. Ha vuelto a ocurrir… mi cabeza pesada como juicio, mi cráneo perforado por palabras, colores, olores y pasiones subyugados por la avidez. Manos como garras desgarrando la yerma tierra donde estás enterrada, con tu cuerpo inerme y las cuencas vacías de tus ojos, pústulas, vestido raído por el paso del tiempo y el rictus de tus labios descubriendo tu sonrisa, que no vuelvo a contemplar, carne pútrida que adoro descubrir.

Esta mórbida pasión me incita a tomarte solapado en el manto de este lugar oculto, cadáver exquisito, labios recorriendo tu ecuador; profunda fiebre emergiendo de tu vértice amazónico, te aproximo a mis enjutas caderas, mi abdomen hinchado y mi rostro sin afeitar para tomarte toda. Tu prenda azul sabe de mis efluvios evanescentes, conocen mi inquietud que me hunden en tus perdidos humedales. Una, dos…, tres veces…, te tomo, amo y apropio, cuerpo inanimado y cadavérico rostro agusanado. Justo antes confirmo el paroxismo de poseerte, brota la semilla caliente y fecunda sobre el crepúsculo manchando géneros y huesos en un orgasmo vertiginoso.

Silencio…

… entonces mis manos que antes fueron garras, se convierten nuevamente en manos y mi rostro sin afeitar es el mismo rostro cansado de invocarte. ¿Qué hice?, huesos, carnes enjutas y cuencas vacías, otra vez…. Mi costumbre enfermiza de tenerte y saberte viva por minutos, tu voz, tu sonrisa, tu enojo, tus lágrimas son sólo saldos fantasmales de tu cuerpo. Capa sobre capa de tierra hasta que vuelva a desenterrarte y recordar tu nombre, tu apellido, tu silencio y tu despedida.

Requiescat in pace.

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